- El siguiente artículo es una publicación en Interreg.eu que destaca el proyecto FIREPOCTEP+ y que puede leerse en la versión original en este enlace.
- FIREPOCTEP+ es una operación de importancia estratégica cofinanciada por la Unión Europea a través del programa de cooperación Interreg España-Portugal (POCTEP)
“Ya estamos en el primer minuto del próximo incendio”: lo que Europa puede aprender de los megaincendios de la Península Ibérica
Mientras Europa atraviesa otro verano de calor extremo, el recuerdo de los devastadores incendios forestales del año pasado en la Península Ibérica se siente como una advertencia. Para el experto forestal Juan Picos, aquellos incendios nunca fueron solo una crisis puntual, sino un anticipo de lo que podría convertirse en la nueva normalidad de Europa.
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Cuando los devastadores incendios forestales arrasaron la Península Ibérica en agosto de 2025, el experto forestal Juan Picos vio hacerse realidad algo que llevaba mucho tiempo temiendo. En solo 20 días, ardieron más de 500.000 hectáreas de bosques y tierras agrícolas. Miles de personas tuvieron que abandonar sus hogares. Para Picos, profesor de Ingeniería Forestal en la Universidad de Vigo (España), no fue simplemente otra temporada de incendios.
«No solo conocía esos lugares por su nombre, sino también a las personas que había detrás de ellos».
Desde hace años, Picos trabaja en la prevención de incendios forestales a ambos lados de la frontera entre España y Portugal mediante proyectos como FIREPOCTEP y FIREPOCTEP+, financiados por el Programa Interreg España-Portugal. Estos proyectos ayudan a comunidades, investigadores y autoridades a prepararse para incendios cada vez más extremos.
Y, pese a todo lo que ha vivido, sigue describiéndose con sencillez: «Un forestal siempre es optimista. Plantamos árboles que quizá nunca lleguemos a ver completamente desarrollados».
Cuando comenzaron los incendios, canceló sus vacaciones. Desde su casa siguió el avance de las llamas casi en tiempo real, utilizando herramientas satelitales para cartografiar los perímetros del fuego y simuladores para comprender hacia dónde podrían propagarse después. Al mismo tiempo, sus estudiantes de Ingeniería Forestal y antiguos alumnos que se encontraban sobre el terreno le enviaban fotografías.
Mantuvo el contacto con agricultores y propietarios de tierras con los que había trabajado a través del proyecto, ofreciéndoles información, contexto y, en ocasiones, simplemente tranquilidad.
«Era importante proporcionar información lo más precisa y serena posible porque, en situaciones como esta, cuanto más cerca estás, menos puedes ver».
Al mismo tiempo, hablaba constantemente con los medios de comunicación para ayudar a explicar lo que estaba ocurriendo e intentar evitar la desinformación. Y, mientras los incendios seguían activos, también quedó claro algo más: algunas de las herramientas y planteamientos desarrollados a través de FIREPOCTEP estaban demostrando su utilidad, aunque por sí solos no pudieran evitar el desastre.
