“Ya estamos en el primer minuto del próximo incendio”: lo que Europa puede aprender de los megaincendios de la Península Ibérica

Mientras Europa atraviesa otro verano de calor extremo, el recuerdo de los devastadores incendios forestales del año pasado en la Península Ibérica se siente como una advertencia. Para el experto forestal Juan Picos, aquellos incendios nunca fueron solo una crisis puntual, sino un anticipo de lo que podría convertirse en la nueva normalidad de Europa.

Interreg.eu, 30/06/2026

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Cuando los devastadores incendios forestales arrasaron la Península Ibérica en agosto de 2025, el experto forestal Juan Picos vio hacerse realidad algo que llevaba mucho tiempo temiendo. En solo 20 días, ardieron más de 500.000 hectáreas de bosques y tierras agrícolas. Miles de personas tuvieron que abandonar sus hogares. Para Picos, profesor de Ingeniería Forestal en la Universidad de Vigo (España), no fue simplemente otra temporada de incendios.

«No solo conocía esos lugares por su nombre, sino también a las personas que había detrás de ellos».

Desde hace años, Picos trabaja en la prevención de incendios forestales a ambos lados de la frontera entre España y Portugal mediante proyectos como FIREPOCTEP y FIREPOCTEP+, financiados por el Programa Interreg España-Portugal. Estos proyectos ayudan a comunidades, investigadores y autoridades a prepararse para incendios cada vez más extremos.

Y, pese a todo lo que ha vivido, sigue describiéndose con sencillez: «Un forestal siempre es optimista. Plantamos árboles que quizá nunca lleguemos a ver completamente desarrollados».

Cuando comenzaron los incendios, canceló sus vacaciones. Desde su casa siguió el avance de las llamas casi en tiempo real, utilizando herramientas satelitales para cartografiar los perímetros del fuego y simuladores para comprender hacia dónde podrían propagarse después. Al mismo tiempo, sus estudiantes de Ingeniería Forestal y antiguos alumnos que se encontraban sobre el terreno le enviaban fotografías.

Mantuvo el contacto con agricultores y propietarios de tierras con los que había trabajado a través del proyecto, ofreciéndoles información, contexto y, en ocasiones, simplemente tranquilidad.

«Era importante proporcionar información lo más precisa y serena posible porque, en situaciones como esta, cuanto más cerca estás, menos puedes ver».

Al mismo tiempo, hablaba constantemente con los medios de comunicación para ayudar a explicar lo que estaba ocurriendo e intentar evitar la desinformación. Y, mientras los incendios seguían activos, también quedó claro algo más: algunas de las herramientas y planteamientos desarrollados a través de FIREPOCTEP estaban demostrando su utilidad, aunque por sí solos no pudieran evitar el desastre.

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“Ojalá me hubiera equivocado”

Durante años, Picos y su equipo habían cartografiado la carga de combustible vegetal e identificado las zonas estratégicas donde los trabajos preventivos tendrían un mayor impacto. Cuando se produjeron los incendios, vieron cómo las llamas avanzaban precisamente hacia esos lugares.

«Por un lado, está la satisfacción de poder decir: tenía razón. Por otro, ojalá me hubiera equivocado».

Parte del trabajo preventivo desarrollado en el proyecto demostró su eficacia. En Alto Minho (Portugal), los bomberos forestales portugueses lograron proteger zonas de la Red Natura 2000 donde FIREPOCTEP ya había puesto en práctica medidas preventivas. Esto demostró que las soluciones desarrolladas y probadas durante el proyecto funcionaban incluso en condiciones de máxima presión.

Sin embargo, en una comunidad de Monterrei, donde los propietarios forestales habían dedicado años a gestionar cuidadosamente sus terrenos, el bosque acabó ardiendo igualmente. Los incendios eran, sencillamente, demasiado grandes. Y esa es una de las cosas más difíciles de explicar a quienes habían hecho todo correctamente.

«Lo primero que te dicen es: “¿Lo ves? No sirvió de nada. Al final también se quemó”».

Según explica, es como tener el mejor paracaídas en un avión que se estrella. El paracaídas sigue siendo el mejor. Pero si el avión nunca te da la oportunidad de saltar, no puede salvarte. A pesar de toda la preparación, el incendio era de una magnitud que ni una sola persona ni una sola comunidad podían detener.

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«Nos enfrentamos a dos fuerzas inmensas: la atmósfera y el territorio»

Según Picos, los incendios en Galicia son mucho menos frecuentes que antes: en 2024 se registraron apenas un 10 % de los que hubo en 1994. Sin embargo, los que sí se producen son ahora mucho más grandes.

En 2022, la región sufrió por primera vez incendios que superaron las 10.000 hectáreas. En 2025, hubo incendios que sobrepasaron las 30.000 hectáreas. Una parte de la explicación es el cambio climático. La otra es lo que los expertos denominan carga de combustible: la acumulación de vegetación y material combustible en las zonas rurales abandonadas.

Cada vez hay menos personas viviendo y trabajando en el campo, lo que implica una menor gestión cotidiana del territorio y una mayor acumulación de vegetación con el paso del tiempo. Cuando las condiciones meteorológicas extremas coinciden con esa acumulación de combustible, el resultado puede volverse imposible de controlar.

«Nos enfrentamos a dos fuerzas inmensas: la atmósfera y el territorio». Y cuando ambas convergen, afirma, la capacidad humana para hacerles frente puede verse desbordada.

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«Ningún trapecista coloca la red de seguridad mientras está cayendo»

Picos sostiene que la cooperación transfronteriza es más importante antes de que se produzca un incendio. FIREPOCTEP reúne a socios de ambos lados de la frontera entre España y Portugal, una de las zonas de Europa con mayor riesgo de incendios forestales.

Con el tiempo, esta colaboración ha fortalecido las relaciones entre investigadores, autoridades locales, bomberos y comunidades. Y cuando llegaron los incendios, esas relaciones se activaron de inmediato y de forma natural, como suele ocurrir con los vínculos personales bien consolidados.

Los socios compartieron datos, intercambiaron conocimientos y se ayudaron mutuamente a comprender lo que estaba sucediendo. Para Picos, funciona como la red de seguridad de un trapecista.

«Ningún trapecista coloca la red de seguridad mientras está cayendo. La red tiene que estar instalada de antemano».

Para él, esa es una de las mayores fortalezas de Interreg. Más allá de los resultados concretos de los proyectos, crea algo menos visible pero igual de importante: confianza. Y, en una emergencia, la confianza permite actuar con rapidez.

Operaciones de gestión forestal en el entorno del Espacio Natural de Corno do Bico (Portugal) como parte de un proyecto piloto de FIREPOCTEP+. Foto: Emanuel Oliveira.

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«No estamos luchando contra los incendios del año que viene»

Picos insiste en que la prevención de los incendios forestales no consiste en prepararse para el próximo verano, sino para la próxima década. Implica actuar sobre el territorio, apoyar a las personas que todavía lo gestionan y preparar a los profesionales para una nueva realidad marcada por incendios cada vez más extremos. También exige mantener el esfuerzo a largo plazo.

«No estamos luchando contra los incendios del año que viene. Estamos luchando contra los incendios de la próxima década».

Porque lo que ocurrió en la Península Ibérica en 2025 puede no quedarse en la Península Ibérica. Y, si estos incendios han demostrado algo, es que Europa no puede esperar a la próxima emergencia para empezar a prepararse.

Picos sabe que el trabajo está lejos de haber terminado. Pero cuando recuerda aquellos días y piensa en lo que está por venir, se aferra a una idea sencilla:

«Puede que dentro de unos años alguien me pregunte: cuando ocurrió todo esto, ¿qué estabas haciendo?».

Su respuesta ya la tiene clara: «Yo estaba allí. Lo estaba intentando».

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Cómo Interreg POCTEP apoya la resiliencia frente a los incendios forestales en la frontera entre España y Portugal

Los incendios forestales constituyen uno de los mayores desafíos compartidos a ambos lados de la frontera entre España y Portugal. A través de Interreg POCTEP, la cooperación va más allá de la respuesta a las emergencias y respalda la prevención, la preparación y la recuperación tras los incendios.

Proyectos como FIREPOCTEP+, PAISACTIVO y REFLORESTA ayudan a las comunidades a reducir los riesgos, restaurar las zonas afectadas y prepararse para temporadas de incendios cada vez más extremas.